martes, 29 de diciembre de 2015

Almendras garrapiñadas, muy navideñas

Aquí os traigo una receta muy clásica de mis navidades pasadas, presentes y futuras. Nada más enfriarse las almendras desaparecen... ¡Vamos a por ellas!





INGREDIENTES:

350 gr. de almendras enteras
400 gr. de azúcar
10 cl. de agua
aceite

Primer paso: precalienta el horno a 110-120 grados. Tuesta ligeramente las almendras a esa temperatura durante unos 10 minutos. 

Segundo paso: pon el azúcar, el agua y las almendras en una sartén al fuego. Deja que cueza todo sin dejar de removerlo con una espátula de madera, hasta que el azúcar espese y tome algo de color.

Tercer paso: remueve enérgicamente siempre. El azúcar debe cristalizarse y comenzar a envolver las almendras. continúa con la cocción unos minutos hasta que el caramelo cubra bien las almendras.

Cuarto paso: luego unta una bandeja o una lámina de silicona con un poco de aceite y vuelca en ella las almendras, separándolas si se han pegado. Déjalas enfriar. Cuando estén frías guárdalas en tarros herméticamente cerrados.

NOTA: como esta receta es algo extraña, podríamos decir, he seleccionado algunas fotos del proceso de caramelización, para que cuando la pongáis en práctica no os asustéis por la forma y el color que toma el azúcar. Así podréis ver la evolución de las almendras y del azúcar muy bien.

1                         2

3                         4

¡¡Que aproveche!!

martes, 8 de diciembre de 2015

Una de lentejas con verduras

A pesar de que la climatología no acompaña del todo; pero como hace fresquito, tenemos que ir preparando cierto tipo de platos que ayudan a nuestro cuerpo a adaptarse mejor a las bajas temperaturas. Con este plato de lentejas tendrás toda la fibra que necesitas con las calorías básicas de esta legumbre pero con el mínimo aceite. Por eso son FoodJoying, divertidas y saludables. Vamos a por ellas.




Ingredientes

500 grs de lentejas ( Me gustan mas la Pardiñas)
Una cebolla grande
Tres zanahorias, o su equivalente en calabaza
Dos pimientos verdes de casco medianos
Dos pimientos rojos medianos
Un tomate maduro
Cuatro dientes de ajo
Una rama de apio
Medio repollo (Opcional).
Pimentón
Azafrán
Doce avellanas sin piel


Pones en remojo durante diez o doce horas las lentejas, las cuelas y las lavas un poco dejándolas escurrir. En una cacerola ponemos media cebolla, los dientes de ajo, una zanahoria o un trozo de calabaza, un pimiento rojo y otro verde en tiras y sin semillas, el tomate y la rama de apio, todo muy lavadito. Si queremos lo podemos rehogar con unas gotas de aceite, pero para que sean totalmente saludables no lo hacemos. Incorporamos las lentejas y cubrimos con agua. Llevamos a ebullición con fuego medio hasta que estén tiernas pero teniendo cuidado de que no se pasen.

Mientras, todos los demás ingredientes los tenemos que trocear en cuadraditos pequeños. Cuando los tengamos, los iremos rehogando con un poco de aceite por orden de dureza, cebolla, zanahoria, pimiento verde, calabaza y pimiento rojo incorporando un poco de sal cada vez que introduzcamos una verdura nueva. Cuando lo tengamos lo colamos y dejamos escurrir.

Cuando estén las lentejas las apartamos del fuego y sacamos toda la verdura que irá a un vaso de triturar desechando los dientes de ajo y la rama de apio. Al vaso le incorporamos al gusto un poquito de pimentón, unas hebras de azafrán y  las doce avellanas sin piel.  Añadimos caldo de la cocción y trituramos.

Ahora es cuando aparece el gusto de cada uno, me explico. La verduritas “pochaditas” las iremos incorporando a la cazuela de las lentejas hasta que cada uno vea, según su vista y su gusto, la cantidad necesaria para que quede equilibrado el conjunto. Si nos sobran verduritas la ponemos en una sartén y con un poco de tomate nos hacemos un poco de pisto a modo de aperitivo muy FoodJoying.

Lo mismo tenemos que hacer con el vaso donde está el “puré” de las verduras de la cocción. Este nos va a dar densidad al plato. Pues eso, si os gustan caldosas incorporáis menos y si os gustan mas espesas incorporáis mas. Ponemos la cazuela al fuego y damos un hervor para que se unan todos los sabores. Espesaran un poco pero tenéis a mano más verduras, mas puré de verduras y agua par conseguir ajustar el plato a vuestro gusto. Si las hacéis de un día por otro mucho mejor. Antes de servir probarlas de sal.

Como acompañamiento yo he puesto repollo. A mi me gusta mucho, acompaña muy bien a todo tipo de legumbres y también a la carne guisada. Probadlo, os paso la receta en un minuto.

Cocéis el repollo cortado en trozos o en tiras mas o menos finas al vapor en olla a presión dos minutos, que quede tieso. Luego lo pasáis a una fuente con ajo molido aceite sal y vinagre y lo metéis al horno a 180º una hora removiendo a los treinta minutos. Se tostará  ligeramente y listo.

El repollo dará frescura a la cazuela y con cada cucharada os ayudará a disfrutar de todos los componentes del plato.


Disfrutad y que os aproveche.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Callos a la madrileña

Hoy os traigo una receta de las que llamo de invierno. Aunque veáis que hay gran cantidad de ingredientes, la elaboración es muy sencilla y deja que cada cual le de el toque personal. Empecemos...



Ingredientes (4 pax.):
1 kg. de tripa
500 gr. de morro
1 manita de cordero partida
1 cebolla 
3 dientes de ajo
2 chorizos
2 morcillas
1/4 gr. jamón serrano
4 tomates maduros
1 hoja de laurel
sal
1 cucharón de aceite de oliva
1 guindilla
1 cucharadita de pimentón dulce

Para el caldo:
1 hueso de jamón
4 puerros
5 zanahorias
2 tomates maduros
1 hoja de laurel
2 clavos
10 granos de pimienta negra
sal

Paso 1: Limpiamos las tripas, el morro y la manita al chorro del agua fría y si no te los han troceado en la tienda, es el momento de hacerlo, en cuadrados, ni muy grande ni muy pequeños y se ponen a hervir en una olla grande con agua y vinagre, para que se limpien bien a fondo. 
Nota: La pata por lo general te la dan entera o la mitad. Esta hay que deshuesarla también pero al final de la cocción que es cuando podremos separar todos lo huesecitos y dejar los cartílagos si nos gustan que aparezcan al final del plato.

Paso 2: Mientras termina de blanquearse la carne, se limpian las verduras y se prepara un caldo con los ingredientes indicados arriba. Incorporamos la carne de los callos y dejamos hervir cuarenta y cinco minutos mas o menos. Con esto estamos preparando un fondo muy rico y sabroso con el que vamos a cocer los callos definitivamente, por lo que habrá que colarlo y separar solo la carne de los callos, el resto lo desecharemos, menos el caldo claro.

Paso 3: Preparamos un sofrito en otra cazuela donde se van a hacer los callos definitívamente, con la cebolla, los ajos, la hoja de laurel y la guindilla, a fuego lento y con aceite de oliva. Cuando estén pochaditos y empiecen a dorarse, se añade el pimentón dulce (con cuidado de que no se queme), y acto seguido echamos el tomate rallado y los tacos de jamón, hasta que el sofrito esté bien ligado. Este es el momento de incorporar toda la carne de los callos. En cuanto a  los chorizos y las morcillas yo los pongo enteros. Ya veréis cuando los troceo.

Paso 4: Ahora solo tenemos que dejar cocer la cazuela durante una hora, por lo menos a fuego lento, para que se queden muy blanditos. Si durante el tiempo de cocción vemos que hay que añadir más líquido, vamos echando caldo, ya que no pueden quedarse secos.


Paso 5: Cuando están, llega lo entretenido. Hay mucha gente que tan solo saca del guiso las zanahorias, puerros, y las zanahorias y las pasan por el pasapurés o chino, añadiéndolo al conjunto de nuevo, pero a mi me gusta la salsa muy fina por lo que con paciencia sacaré del guiso toda la carne, las morcillas, los chorizo, el jamón y la pata junto con la guindila la hoja de laurel. Ahora es el momento de primero, triturar todo el caldo y pasarlo por el chino o el colador fino que tengamos, segundo, trocear las morcillas y los chorizos y tercero, “desmontar” la pata desechando solo las partes duras. Mezclamos todo el la cazuela definitiva y levantar el guiso ajustando la sal, el picante y la densidad de la salsa teniendo en cuenta que al enfriar espesa bastante y si necesitáis más liquido lo cogéis les caldo.
Antes de servir hay que probarlos y si os queda poco picante podéis incorporar otra guindilla a la hora del ultimo hervor, pero con cuidado que tanto el picante como el espesor de la salsa aumentan cuando enfrían y reposan.

Es un plato que os aconsejo que hagáis bastante ya que se puede congelar y pasado unos meses volver a disfrutar de nuevo sin la necesidad de ponerse el mandil.


Y si queréis conocer el toque FoodJoying, en este caso es un momento y el momento FoodJoying del plato es sentaros alrededor de el con un buen vino (Rivera del Duero Crianza) y un buen pan (Candeal) y el momento aparecerá seguro, ¡¡ya lo creo que aparecerá!!